
Y alegría.
Cuando el calorcito empieza a sentirse en las mañanas primaverales, dan ganas de adelantar el tiempo para poder dejar los estudios de lado y tumbarse al sol.
Por ahora, voy a poner mi cd de Sigur Ros bien fuerte, disfrutar del Milka Mousse regalado por mi abuelo y acostumbrarme nuevamente a las mangas cortas de mi chomba preferida.
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